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SIGPI Y LOS LUBRICANTES >> Tratamiento regeneración del aceite

TRATAMIENTO REGENERACIÓN DEL ACEITE


SIGPI, a través de sus gestores autorizados por las Comunidades Autónomas facilita la recogida de todo el aceite usado generado tras la utilización del aceite nuevo. Nuestro principal objetivo es la regeneración del aceite, puesto que este es el tratamiento que menor impacto ambiental tiene.

Taladrinas: estos aceites constituyen un caso especial, puesto que una vez utilizadas, el residuo se compone de una parte muy pequeña de taladrina y una cantidad de agua superior al 90 %. Por ello, el tratamiento que recibe este tipo de aceite requiere un tratamiento de segregación previa de la parte acuosa y el aceite. El residuo acuoso se trata independientemente puesto que tiene una carga contaminante elevada y el aceite se puede tratar en algunos casos como aceite usado para regenerar o, en el caso de que contenga materia grasa en exceso, se puede destinar a valorización energética. 

Absorbentes contaminados. Los trapos y el papel contaminado de aceites, así como la sepiolita procedente de la absorción de derrames, deben ser gestionados independientemente y por un gestor autorizado, para evitar que los líquidos contenidos en los absorbentes se liberen por efecto de la lluvia y contaminen las aguas subterráneas y los ríos.

Filtros contaminados:
Al igual que los absorbentes, estos filtros están impregnados de aceites, por lo que deben gestionarse por separado.

Envases contaminados: los envases contaminados deben ser segregados y gestionados por separado. Un bidón de aceite se puede recuperar y volver a utilizar un número elevado de veces, con el consiguiente ahorro de agua y energía.

Disolventes / líquidos de limpieza agotados: Si se realiza una correcta separación y gestión de estos disolventes, se pueden volver a recuperar y reutilizar para otros usos, ahorrando tanto la contaminación de su vertido como las materias primas y energía de la producción de nuevos disolventes.

Como se ha podido comprobar la separación de los residuos peligrosos es fundamental para su correcta gestión, ya que de otro modo el tratamiento no sería el adecuado. De hecho, en la legislación de residuos peligrosos está recogido como obligación legal el correcto etiquetado y la segregación de residuos peligrosos.